Última actualización 01/04/2005@00:00:00 GMT+1
La letra “p” representa la actitud más o menos egocéntrica del escritor y está relacionada con la actividad misma, aportando en el análisis grafológico el modo, la cantidad/rendimiento y la calidad del trabajo ejecutado. Pero haremos de nuevo hincapié en que “el todo” está en el escrito completo y no se puede aislar ninguna letra o signo de su totalidad para un buen análisis grafológico. Estamos ante una letra que por su riqueza gráfica: la presencia o no de trazo inicial, el trazo final en pequeña arcada o no y el pie, debemos valorar y considerar como significativa y, de hecho, las fluctuaciones y las diferencias de una forma a otra en una “p” determinada son mucho más acusadas que en las demás letras del alfabeto. En una misma escritura a veces se estrecha, se hace envolvente o se simplifica.
En realidad no hay “p” modélica. Podríamos indicar que hay “p” escolar, “p” administrativa, “p” gregaria y “p” social”, aparte de la “p” en bastón y la “p” en V que,
como su forma indica, “es abierta”.
Resaltaremos que por su valor grafológico, sea cual sea la forma de la “p” más frecuente en una escritura determinada, la misma será más positiva si algunas “p” en V aparecen en ella. Esto es bastante para saber que bajo apariencias modestas o tranquilas, limitadas o especializadas, el escritor posee la posibilidad de triunfar.
En los jóvenes, la aparición de la “p” en V coexistiendo con la “p” escolar permite al empresario informado impulsarles hacia un ascenso merecido sabiendo que cuentan con posibilidades de éxito.
Un texto donde abunden las “p” tiene más posibilidades de representar un mejor rendimiento que un texto donde escaseen. El escritor menos cultivado busca y encuentra, sin saberlo, las palabras que contienen o excluyen las “p”. En un contexto vigoroso y armonioso, es un hecho que la repetición de la “p” representa un rendimiento superior a la media y en los escritores de temperamento poderoso esta sobreactividad es un ritmo normal.
Con trazo inicial en guirnalda lanzada. Se encuentra con frecuencia en otras letras y es uno de los rasgos tipo de amabilidad comercial. Refleja una actividad puramente material. El instinto gregario disminuye la autonomía. Se prefiere obrar como todo el mundo.
Con trazo inicial en guirnalda apoyada y lenta. Es propia del niño, del aprendiz. Persona inmadura que busca ayuda y que tiene necesidad de apoyo para aprender a trabajar, mostrándose confiado y deseoso de hacer bien las cosas.
Con trazo inicial anguloso. Respeto de las tradiciones. Propia de técnicos de profesión o de personas que actúan con rigor casi técnico. Pueden carecer de elasticidad en los contactos.
Con trazo inicial en pequeño gancho. Apenas visible y difícil de imitar, es el resultado de coger la pluma por una punta, lo que revela una agresividad oculta.
Con trazo inicial discontinuo. Representa un comportamiento especial sin ser forzosamente indicio de falta de vitalidad. El escritor rechaza todo aquello que no entra en sus hábitos personales de trabajo: dice que sabe trabajar, que nadie tiene que enseñarle, por lo que le resulta difícil adaptarse a formas de hacer diferentes a las suyas y al trabajo en equipo.
Con trazo inicial simplificado. Conserva sólo el apoyo previo. El símbolo de un bastón sugiere una necesidad de ayuda. El escritor soporta a la fuerza los hábitos adquiridos. Su corazón no está en lo que hace.
Con trazo inicial sobrealzado. Indicada exaltación en lo que respecta a la capacidad de ejecución del escritor, su valor, su envergadura, etc, dado que la inflación es su defecto característico. Hay dependencia y subjetivismo.
Sin trazo inicial. El abandono del trazo inicial representa un paso hacia la independencia. Generalmente, da un buen nivel de inteligencia. Propia de especialistas.
De pie corto y presión blanda. Representa la inactividad temperamental.
De pie muy corto. Propia de aquel que, provisto de dones y de vitalidad, habría debido y no ha podido. La causa suele ser una biografía dolorosa llena de lagunas.
De pie medio y presión gruesa. Grandes aptitudes de contacto social en escrituras en guirnaldas. La persona puede ser un agente de unión muy buscado y de gran eficacia.
De pie medio y apoyado. Representa una actividad razonable y satisfactoria. Con buena presión es prueba de vitalidad sana.
De pie largo y apoyado. Propia de un escritor de acción que tiene necesidad de desvivirse. Es un pie positivo. Gusto por el deporte, los viajes. Facilidad en trabajos de representación.
De pie que invade la línea siguiente. No es considerado positivo. Persona inadaptada ya sea por un egoísmo al que le importa poco perjudicar al vecino, ya sea por un espíritu de empresa cuyo exceso lleva incluso la irresponsabilidad.
De pie demasiado largo y presión débil. Pertenece al que vive de forma vegetativa en lo referente a necesidades orgánicas.
De pie mediocre y débil. Es propia de los sedentarios, de los burócratas.
De pie largo y presión fina. Dada la vitalidad débil del escritor, éste puede responder de forma satisfactoria en su trabajo a condición de que el trabajo sea proporcionado a sus fuerzas físicas. Es la “p” del contable.
Con pequeño trazo horizontal que protege el pie. Es una limitación consciente que el escritor se impone después de reflexionar. Es escéptico y prudente. Evita comprometerse por temor a los riesgos.
Con trazo horizontal en caída y formándose una cruz. Hay renuncia que se convierte en sufrimiento soportado y no superado. Se da en emigrantes, apátridas o simplemente en un empleado que espera durante años un ascenso que no llega. El trazo está anclado en él y si la persona consigue emerger de sus dificultades, el trazo desaparece.
Con igual trazo por debajo del pie. El escritor se siente limitado en su actividad, no por razones psicológicas, sino por impedimentos reales, como la conciencia de sus propios límites físicos a causa de la edad.
Con pie cóncavo, sinistrógiro. Excluye claramente la unión, da la espalda a la acción. Es la del pletórico y vividor. Si por gusto prefiere el placer al esfuerzo, llegado el caso sabe ser un gran trabajador.
Con el pie convexo destrógiro. Persona más amable que activa. Es como un globo de prueba sin terminar. Si hace el esfuerzo de añadir la arcada final después, aumentará su actividad.
Con trazo inicial lanzado unido a un pie convexo. Es el primero en “romper el hielo”. Persona amable y locuaz, aporta afirmaciones tranquilizadoras, se muestra emprendedor, sin complejos y, en definitiva, sabe “caer bien”.
Con pie sobrealzado. Al igual que la “p” de trazo inicial sobrealzado, se exalta con proyectos de grandeza. Se distingue de la otra por su inteligencia. Al sobrealzarse va a la búsqueda de un poco de oxígeno y de espacio en la medida en que la vida le ha impedido desarrollar sus raíces. A medida que se produce una mejor afirmación, el descenso es progresivo.
Con forma de bastón. Reducida a un simple palo, se queda libre e independiente. Sean cuales sean sus defectos, posee un alto grado de autonomía y su rendimiento es óptimo. Es rasgo de inteligencia y audacia. No está conforme y toma riesgos, empezando por el de no necesitar a nadie. (Puede indicar una soledad por problemas de adaptación o un descaro debido a egoísmo).
Con trazo inicial ( “p” escolar). Se adorna, después de levantar la mano, con un arcada semi-angulosa por parte del aprendiz sin iniciativa. Al levantar la mano hay discontinuidad y la lentitud que resulta va mal con la actividad que representa la “p”. Su eficacia limitada y su falta de iniciativa son sus defectos y su cualidad es la buena voluntad.
Con arcada muy estrecha (“p”escolar). El aprendiz aquí muestra su timidez, paralizado por un sentimiento de impotencia o por su inexperiencia. Puede desarrollarse si recibe una formación en la cual estén presentes los contactos humanos, ya que este comportamiento puede deberse a una vitalidad débil o ser el resultado de una educación sofocante.
Con arcada separada del pie (“p” escolar). Esta distancia representa una laguna de adaptación en el trabajo y prueba, quizá, una ausencia de cualificación profesional.
Con arcada angulosa. Implica un esfuerzo que depende, por lo general, de imperativos técnicos. Representa, sobre todo, un comportamiento serio, riguroso, que colorea todo el carácter.
Con arcada en bola. Este gesto conservador prueba una integración social merecida por alguna cualificación profesional. Es bastante burocrática y administrativa y se complace en una actividad regular, incluso rutinaria. El abandono de la forma clásica escolar en otra supone un principio de saber estar, confirmado por la suavidad de la curva.
Con arcada en bola separada del hampa. Desenvuelta, independiente y carente de eficiencia por lo mismo, no prueba ni mucha conciencia ni mucha franqueza, ya que el gesto en concha separado de su matriz nos habla de ocultación.
Con arcada y movimiento hacia atrás. Indica la necesidad de volver a los orígenes por falta de seguridad en sí mismo. Es una forma ligera de inhibición. En positivo laboralmente sería el pasante de notario que debe referirse continuamente a los antecedentes en todos los expedientes.
Con unión en arcada. Da una habilidad astuta. Es la forma específica del contable cualificado. Se coloca, generalmente, en una escritura discontinua, de presión fina o agresiva. El escritor está formado por su especialidad.
Con arcada grande e inflada. Significa un comportamiento característico de origen afectivo basado en un sentimiento de inferioridad. Es frecuente en los escolares desalentados por un retraso escolar, probando que el retraso no se debe a deficiencias naturales, sino a un clima familiar insatisfactorio, especialmente en las relaciones padre/hijo.
Con pie neto y firme ( “p” simplificada). Pertenece a escritores de nivel intelectual evolucionado y con verdaderas posibilidades de acción. El final de la “p” se reduce a un simple trazo horizontal en la zona media. El escritor, a la vez activo y modesto, se hace querer y apreciar.
Con pie en forma de cruz. El escritor no sólo es modesto, sino inhibido. Hay posibilidades como suele probarlo el buen apoyo del pie, pero el escritor necesita ayuda. El rendimiento puede ser deficiente ya que es frenado por la duda constante.
Con trazo en diagonal. La persona, desprovista de pedantería, no se siente tímida y su realismo es activo, pasando al ataque con decisión y eficacia.
Con trazo en diagonal caído. Es un rasgo depresivo. El trabajo tiende a ser chapucero o descuidado por agotamiento y desaliento. Puede deberse a una situación pasajera.
“p” administrativa. Es más técnica que social y marca el primer paso de la autonomía. Se da en personas que se toman su tiempo pero acaban llegando. Se da en una gran mayoría de empleados fieles y estables, bien cualificados y apreciados por su esfuerzo.
“p” administrativa inflada. Es signo de vanidad e inactividad.
“p” administrativa en pequeño globo. Propia de burócratas con cualificación y falta de dinamismo.
Pie que sube por el mismo sitio que baja. El pie que cubre presenta cierta ambigüedad frente a la iniciativa. Dudas que afectan a la franqueza. Laboralmente, la falta de contacto y entendimiento entre el empresario y el empleado puede hacer que éste no se atreva a tomarse autonomía: quiere pero no se atreve.
Pie con forma de V. Hay calidad en la actividad. La experiencia adquirida y la inteligencia natural se asocian en beneficio de la rapidez y la eficacia. Esta “p” es muy estimable e indispensable en la sociedad. Puede aparecer en mandos superiores con muchas responsabilidades.
Pie en V y no cerrada. Se da con frecuencia en músicos y poetas. El escritor anima su actividad con ilusiones y al compartirlas con otros puede resultar engañoso, consciente o inconscientemente.
Pie con sobre-ligadura que forma cuerpo con el pie. Revela una actitud muy secundaria, sobreentendiendo planes de acción largamente rumiados. Perseverancia terrena y fines previstos a largo plazo. Propia de una generación de modestos ahorradores.
Pie en forma de ocho. Carácter alegre y con deseos de agradar. Es la “p” del comerciante amable y prudente. Persona que procura aumentar sus recursos y tiende a atesorar. Asume su trabajo con conciencia y es perseverante. Se da en empleados comerciales y jefes de empresa. La fantasía les da miedo y viven con los pies en la tierra.
Pie en forma de ocho sobrealzado y arcada grande. La actividad se encuentra disminuida y se esconde detrás de un comportamiento jactancioso. Se sobrevalora a sí mismo.
“p” social con pie curvo. No busca sólo presentarse sino mantenerse. Carácter suave y diplomático. Posee don de gentes, encanto y seducción. Es muy estimada por los jefes de empresa para sus colaboradores de calidad.