Última actualización 01/03/2005@00:00:00 GMT+1
Apenas evolucionan con la edad, pero son la sede del sentido auditivo y denotan nuestra constitución física original. Cuanto más grandes sean, mayores serán nuestra energía y vitalidad.
Aunque el asiento de la inteligencia no se encuentre en el oído como creían los antiguos griegos y hebreos, tal creencia supersticiosa tiene una base natural que acredita al oído como órgano inequívoco del equilibrio directamente relacionado con el cerebro. También la musicalidad está condicionada por componentes cerebrales, pero según las comprobaciones del médico austriaco Andreas Kofols, ciertos rasgos del pabellón auditivo permiten deducir el buen oído musical. Más adelante podrás comprobar si tú lo tienes, así como diversas características curiosas de las orejas que seguramente siempre te han llamado la atención.
¿Cómo son las tuyas? Para analizarlas y saber qué significado tienen, tendrás que empezar estudiando su tamaño (en relación con el volumen de la cabeza), adherencia (si están pegadas o desprendidas del cráneo), su inserción (en relación con el perfil del rostro y la línea superciliar), su inclinación (según la orientación del eje vertical) y su configuración (la forma que tengan). Verás que su estudio aporta interesante información sobre el carácter, aunque sea conveniente interpretarla siempre en función de otros segmentos del rostro y nunca aisladamente.
Tamaño: oreja ideal
Por lo general, el conjunto del rostro está en armonía con las proporciones de la oreja. Sin embargo, no siempre existe concordancia entre el tamaño de esta y el del rostro y en ese caso pueden darse problemas de adaptación al medio ambiente.
Su tamaño ideal es igual a la distancia entre las cejas y la boca. Para estudiar las orejas, se efectúa una división en tres zonas iguales en tamaño: el pabellón constituye la zona superior (intelectual), el caracol constituye la zona media (contacto social) y el lóbulo la zona inferior (intereses materiales, actividad física). En una oreja armoniosa las proporciones serán sensiblemente idénticas: 5/12 para el pabellón, 4/12 para el caracol y 3/12 para el lóbulo.
Grandes: Energía y actividad. Muchos hombres famosos y grandes dirigentes tienen -o han tenido- orejas grandes. Hay asimismo receptividad a los estímulos externos, afabilidad, buenos contactos sociales (si la nariz también es grande y, en general, toda la zona media del rostro). Cuanto más carnosas sean las orejas grandes mayor será la riqueza de experiencias vitales. Alimentación equilibrada así como un estado físico y mental sanos y sólidos.
Pequeñas: Timidez, falta de confianza, iniciativa y autoridad, así como posible falta de discernimiento. Si no hay armonía en el conjunto, su poseedor puede llegar a ser cruel por autodefensa. La nutrición también parece tener que ver con el tamaño. Un consumo excesivo de productos animales, sobre todo carne y huevos, así como productos farináceos, puede repercutir en el tamaño.
Anchas: Apertura del campo de conciencia, gran receptividad al entorno, buena adaptación al mundo exterior.
Estrechas: Miden más de dos veces su anchura y reflejan estrechez de atención y escasa concentración (comprobar si las cejas están próximas a los ojos y estos están algo hundidos y son pequeños, ya que estas señales mejoran el diagnóstico anterior). Si son estrechas en exceso, puede haber fanatismo, intolerancia y rigidez.
Zona superior:
Pabellón dominante: Predomina el intelecto, el mundo de las ideas.
Borde del pabellón (hélice): Si es armónico denota buen desarrollo de la inteligencia. Si es muy marcado, la inteligencia es, sobre todo, concreta. La antihélice muy saliente expresa necesidad de exteriorización verbal. Si está replegada es señal de reserva.
Zona media:
Caracol dominante: Fuerte tendencia hacia los contactos sociales y la escucha de los demás. El caracol constituye uno de los receptores que permite un contacto más fácil con el mundo circundante.
Caracol retraído: Cerrazón y rechazo de contactos.
Zona inferior:
Lóbulo dominante (carnoso, hinchado): Espíritu orientado hacia la materia, fuerte carnalidad, glotonería.
Lóbulo alargado, flexible y despegado: Sensorialidad exigente pero equilibrada.
Lóbulo casi inexistente, fijado a la cara en bisel: Constitución nerviosa y posible falta de control sobre uno mismo. Espontaneidad afectiva. Podría haber mala asimilación de minerales.
Lóbulo pequeño y delgado: Sensibilidad nerviosa y escaso sentido práctico. Si el pabellón es grande predominará la inteligencia.
PIES DE FOTO:
1) El empleo de pendientes en las orejas tuvo unos orígenes completamente supersticiosos: su uso primordial fue preservar de los malos espíritus que se podían introducir por los oídos.
2) Buen oído musical: Las personas con un conducto de oído recto suelen tener buen oído musical. Si además las orejas son grandes, carnosas, con lóbulos grandes, el buen oído para la música irá acompañado de buena memoria. El genial compositor W.A. Mozart tenía recto el conducto del oído, así como los lóbulos grandes y carnosos.
3) UMA THURMAN
La polifacética actriz Ulma Thurman ha interpretado papeles tan diversos como inesperados. Su extraña y ondulante belleza se intensifica con el exotismo de sus orejas. El lóbulo unido a la cara en ángulo recto le confiere gran capacidad de acción, decisión y firmeza, pero también un espíritu posesivo, brusco y, a veces, cortante.
Su fuerza de expresión verbal y combatividad se observan en la antihélice saliente, mientras que el pabellón grande y bien desarrollado muestra cuánta importancia concede al intelecto, a las ideas.
Además del sentido de los matices presente en la hélice ancha y algo doblada, sus orejas despegadas ponen de manifiesto su independencia y autonomía, así como dificultad para plegarse a las normas y aceptar las reglas establecidas.