Última actualización 01/01/2005@00:00:00 GMT+1
LA CARROZA
El arquetipo de La Carroza se relaciona con uno de los más importantes aspectos de tu personalidad. Se trata del poder de tu voluntad que junto con el que reside en el verbo, pueden hacerte alcanzar cualquier meta que te propongas y puedas definir con claridad.
Porque atreverse a hacer lo que se quiere realizar y definir lo que se quiere expresar son realmente las palancas que encauzan la fuerza imparable que reside en tu propia voluntad.
EL MÁGICO INFLUJO DE LA CARROZA:
EN EL MUNDO
Allá donde fijes tu mirada podrás observar la actividad de este importante arquetipo. No hay nada, no existe nada en el universo que no sea consecuencia directa de su acción. Se trata del inmenso poder creador que radica en la voluntad, en primer término en la divina, que determina de forma inexorable las leyes que operan en la naturaleza. Pero en la tierra la voluntad de todo el colectivo humano actúa incesantemente y modifica, para bien o para mal, su entorno.
Puede decirse que la suma de la voluntad divina, más las voluntades de todos los seres que habitan en nuestro planeta, y por supuesto añadiendo la acción de la tuya propia, arrojará el saldo de una realidad general, dentro de la cual, desde tu personalidad, vives tu aquí y tu ahora.
La mayor parte de las personas desean por encima de todo, imponer su voluntad sobre la mayor cantidad posible de hombres, esto sencilla y llanamente se llama “querer mandar”. Pero para mandar sin el empleo de la fuerza, es necesario convencer, y para convencer es imprescindible usar bien el poder de la palabra, que junto con el magnetismo personal de quien la emplea, pueden conseguir de aquellos que escuchan, cualquier cosa.
Hay personas que tienen tan claras sus ideas, que saben con tanta precisión lo que desean, que son capaces de poner en marcha fuerzas gigantescas que influyen sobre inmensos colectivos de personas, determinando el rumbo de gran parte de la sociedad humana.
Tales han sido y son maestros espirituales cuyas ideas, cuya voluntad de mejorar la condición humana, han repercutido durante milenios en algunos casos, sobre las normas morales de conducta de la raza humana.
Políticos de uno u otro signo, luchadores incansables por transmitir una ideología han aplicado su voluntad, unas veces instituyendo valores que dignifican a los hombres y en otras ocasiones generando guerras y crueldades incomprensibles.
Todo aquel que desea imponer su voluntad sobre otras personas, bien sea para ser obedecido, o para obtener de ellas algún otro beneficio, necesita de un espacio, un lugar físico determinado en el que sus palabras sean escuchadas, atendidas y acatadas.
Este espacio puede ser la superficie de una pequeña tienda, las páginas de un periódico, las ondas de la radio y especialmente de la televisión, o bien la sala de reuniones de un consejo de ministros.
Por eso piensa que cualquier lugar en el que te encuentres, incluso cualquier cosa que tus sentidos perciban, es la consecuencia materializada de la expresión de una o de varias voluntades, en primer lugar la voluntad de quienes decidieron construir o hacer que el espacio en el que estás sea como es, las que deciden conservarlo tal y como está y la tuya propia de estar justo en ese lugar y en ese momento.
Y date cuenta de que todo está controlado por la palabra, todo espacio tiene su nombre, todas las calles, todas las plazas, todos los edificios, todos los países, accidentes geográficos, incluso los astros más lejanos, todos tienen un nombre, porque la voluntad de que una cosa sea lo que es, necesita del aporte definidor y definitivo del verbo.
Pero el hecho de que algunas voluntades dominen ciertos espacios, no significa que la tuya tenga que quedar inactiva o simplemente debilitada.
Si crees que tienes que imponer tu voluntad en algún lugar o impedir que una persona a la que consideras más fuerte que tú domine la tuya, puedes recurrir a los poderes del auriga del arquetipo de La Carroza.
Observa que en el arcano el auriga, que es quien representa la voluntad en acción, tiene sobre cada uno de sus hombros una Luna, la de su hombro derecho es menguante y muestra un rostro triste, la de su hombro izquierdo está en creciente y su rostro es alegre.
Si percibes que alguien quiere arbitrariamente imponerte alguna idea u obligarte a hacer algo que no deseas, imagina que en tu hombro derecho tienes una Luna dorada en cuarto menguante, imagina también que empuñas con tu mano derecha, un cetro de color azul, rematado en una punta dorada. Siente que de ese cetro surge una fuerza, invisible pero enormemente eficaz que debilita la voluntad de aquella persona que quiere avasallarte.
Si se trata de un espacio, un lugar en el que te sientes oprimido, imagina que de tu cetro azul, que empuñas firmemente con tu mano derecha, surge una fuerza que elimina aquellas vibraciones o energías ambientales que te intimidaban.
En el caso de querer imponer tu voluntad, sobre otras personas o sobre ciertos lugares, imagina que sobre tu hombro izquierdo se encuentra una Luna en cuarto creciente, imagina que de ella surge una fuerza imparable que puedes sentir en tu mano derecha como unas riendas invisibles, capaces de controlar personas y espacios, siente que puedes “aflojar” o “tirar” de dichas riendas según el comportamiento de las personas hacia ti o el “estado” de los lugares.
Si tienes que hablar en público e imponer mediante la palabra tu voluntad, imagina que estás subido en la carroza del triunfo, que sustituyes a la figura del auriga, y que desde este lugar de poder tus palabras calan con fuerza en tu audiencia. Notarás como el verbo se hace fluido, como el tono de voz es el adecuado, y como también tus gestos son perfectos para emitir desde tu persona un magnetismo poderoso y mágico.
EN EL TIEMPO
Si hay una fuerza capaz de modificar el flujo del tiempo, esta no es otra que la voluntad, por eso es conveniente que te fijes metas, pero que no las ubiques en el tiempo, si crees que algo que deseas necesita de varios años para que se materialice, obligarás al poder mágico de tu voluntad a que acepte esta idea y retrase así la marcha imparable de la carroza del éxito.
Piensa en las metas, ten fe en que las vas a conseguir y deja que la carroza determine la velocidad de su avance, de esta forma conseguirás que muchas cosas se produzcan con una rapidez “milagrosa”, y que cosas negativas, se alejen tanto en el tiempo que prácticamente “desaparezcan”.
EN LAS PERSONAS
Todas las personas que te han ayudado a que tengas fe en ti mismo, a que te sientas seguro, que han impulsado tus ideas y colaborado en tus proyectos, son tus aliados en el desarrollo de tu poder de voluntad. Todos los que han creído y creen en ti y en tu capacidad de alcanzar lo que te propongas, son personas maravillosas que han colaborado o colaboran, para que tu voluntad sea dinámica y trabaje en tu favor, para que pueda llevarte como un vehículo poderoso, (tal y como es la carroza) hacia el logro de tus metas y objetivos.
EN TI
No es lo mismo aplicar la voluntad para TENER, que para SER, es la diferencia de utilizar el poder del arquetipo de La Carroza, para conseguir bienes materiales o alcanzar estados de evolución personal y desarrollo espiritual.
El uso de la voluntad para mejorar áreas de la personalidad, para alcanzar la alegría y la felicidad que se encuentran en lo más profundo del ser humano, es una de las actividades más dignas y prácticas en las que puede emplearse el poder inmenso de la voluntad.
Imagina que sobre tu cabeza, se extiende el dosel cuajado de estrellas que se encuentra sobre la carroza, imagina sobre tu cabeza la corona de oro que porta el auriga, en la que brilla la estrella dorada de ocho puntas. Siente que todas las estrellas del cielo, envían su luz sobre la gran estrella dorada, y que ésta te envuelve en una preciosa luz dorada, inundando tu alma, tu mente y tu cuerpo de pura energía espiritual.
Trata de comprender que tu verdadera meta es el infinito y que tu vida actual es parte de un camino lleno de lecciones y experiencias, que te lleva a él.