Las grullas dejan Europa en noviembre para regresar a nuestras latitudes, donde empieza a hacer más frío. Estas aves se caracterizan por su espectacular cortejo. Los machos y las hembras se pavonean, se inclinan y dan altos saltos. Además, tienen una tráquea muy larga, por lo que emiten agudos sonidos de trompeta que pueden escucharse a dos kilómetros de distancia.