Agradecidos por las primeras lluvias otoñales, los campos de octubre se empiezan a llenar de setas. Boletus, níscalos, trompetillas… y así hasta 200.000 especies conocidas en todo el mundo, de las que 4.000 son comestibles. Por eso y por sus muchas propiedades se convierten en las reinas de la cocina otoñal. Bajo una seca se esconde mucho agua, pocas calorías, proteínas, vitaminas, hierro, fósforo…