Los osos pardos ibéricos aprovechan el calor del verano para buscar una pareja con la que aparearse. Aunque se precian de ser animales solitarios, en la época de celo buscan la compañía de varias hembras, pues son polígamos. Vagabundean por los bosques en busca de las hembras y una vez que ha encontrado a una osa formará una efímera pareja.