Última actualización 01/05/2006@00:00:00 GMT+1
En enero de 2004, la cápsula espacial Stardust se cruzó con la cola del cometa Wild-2, del que recogió diferentes partículas. Dos años después, ha llegado a la Tierra con estas partículas atrapadas en una especie de gel que las ha mantenido en perfecto estado de conservación para ser estudiadas.
De los primeros análisis se ha desprendido que en la cola del cometa, que es una de las zonas más frías del Sistema Solar, había múltiples minerales que sólo pueden formarse a temperaturas muy elevadas. Han hallado olivina, habitual en las playas del sur del planeta, además de titanio, vanadio y nitrógeno, mezcla que sólo se puede formar con temperaturas superiores a 1.100 grados.
Así, queda de manifiesto que los cometas no se componen sólo de hielo, polvo y gas, sino que en su interior y en su estela hay materiales mucho más complejos y de diferentes orígenes. Este hallazgo abre una nueva incógnita en las teorías sobre cómo se formó el Sistema Solar.