Última actualización 01/04/2006@00:00:00 GMT+1
EL MUNDO
Las cosas extraordinarias requieren esfuerzos que solamente seres excepcionales son capaces de realizar. Cuando eso sucede se alcanzan las más altas cotas de la grandeza humana. Esto precisamente es lo que simboliza el arquetipo número 21 del Tarot, El Mundo.
EL MÁGICO INFLUJO DE EL MUNDO EN “EL MUNDO”
Hay obras que el tiempo parece incapaz de destruir, su solidez desafía el paso de los siglos, incluso de los milenios, son tan perfectas que han podido servir de modelo a generaciones enteras. No se trata sólo de construcciones ciclópeas, gigantes colosales de piedra que guardan el secreto de su origen y su destino, como pueden ser las viejas pirámides de Egipto, sino que en muchas ocasiones se han burlado del tiempo en soportes tan frágiles como el papiro, el pergamino, el papel, tablillas de arcilla cocida, petroglifos toscamente tallados en piedra o, de forma aún más sutil, mediante la transmisión oral de persona a persona.
Todo aquello que alcanza la perfección, bien sea por su belleza, por su equilibrio, por simbolizar verdades espirituales, estéticas o matemáticas de índole universal, está destinado a la inmortalidad. Y aunque toda la raza humana pudiera desaparecer en un momento dado, pasados algunos millones o quizá miles de años, alguien escribiría de nuevo la Odisea, alguien volvería a construir catedrales góticas y seguro que seres venidos de no se sabe dónde, habrían apilado sabiamente las piedras para dar forma a una esfinge impasible oteando el horizonte. Y casi seguro que algún grupo de sabios, vestidos con largas túnicas y reunidos en alguna cripta misteriosa, decidirían dibujar 78 símbolos magistrales a los que pondrían como nombre “Tarot”.
¿Cuántas veces habrá pasado ya?
El arquetipo veintiuno, El Mundo, es el último de los arcanos mayores del Tarot. Representa la culminación de una actividad, de un esfuerzo, el logro de un objetivo hacia el que se ha dirigido todo el potencial personal. En el arcano aparecen las cuatro criaturas vivientes, el águila, el hombre, el león y el toro, se trata de los cuatro signos fijos del zodiaco, que en el ser humano representan los aspectos esenciales de la personalidad, el hombre, la mente, el águila los sentimientos, el león la voluntad, y el toro la acción. Cuando todas estas fuerzas se ponen en marcha hacia una meta concreta y se acepta la colaboración del elemento tiempo, es decir, se trabaja sin prisas, con la tranquilidad de saber que se dispondrá de todo el necesario, entonces el éxito final está asegurado.
Pero los arquetipos del Tarot tienen, como ya sabes, otros aspectos más utilitarios, de hecho el arquetipo número veintiuno El Mundo es un excelente guardián, una poderosa caja fuerte que custodiará todo aquello que consideres valioso e importante para ti.
Para proteger tu casa, tus bienes en general, tu automóvil, etc., imagina en gran tamaño el arquetipo de El Mundo, después visualiza que detrás de la figura central que danza en el interior de la mandorla vegetal, colocas aquellas cosas que quieras custodiar y poner a salvo tanto de desaprensivos como de cualquier otro tipo de riesgos. Para apoyar esta técnica de visualización, puedes hacer una fotocopia en color, en tamaño Din-A4, y dibujar en la zona interior de la elipse vegetal, un pequeño plano de tu casa, un bosquejo de tu coche, de tus propiedades, en fin de aquello que quieras guardar y proteger, pero has de tener en cuenta algo muy importante, el día que quieras vender, regalar o desprenderte de algo de lo que has situado en el interior del espacio de El Mundo, deberás visualizar que lo sacas de “allí” y también tendrás que borrarlo o tacharlo de la fotocopia del arcano en la que lo hayas dibujado.
EN EL TIEMPO
El tiempo del mundo es de pura disponibilidad, cuando actúa, la prisa, la ansiedad y las obligaciones no existen, este tiempo mágico permite poner toda la atención en aquello que se está haciendo sin estar preocupado por cuándo y cómo terminarlo. Es un verdadero tesoro que permite disfrutar intensamente del lugar en el que se está, de la presencia de las personas que te acompañan, y además propicia la dedicación a la gozosa aventura del descubrimiento de uno mismo, sin sentirse agobiado por ningún otro compromiso. El tiempo de El Mundo representa la comprensión de que la eternidad es el inagotable presente, el único tiempo real que conoce la conciencia, aunque la mente, amante de fragmentar y confundir, haya creado los aprisionantes e irreales pasados y futuros.
EN LAS PERSONAS
Todas aquellas personas que te han enseñado a reflexionar, que te han hecho ver que la paz interior y la calma exterior son las virtudes del sabio, son representantes del arquetipo de El Mundo. Quienes hayan llevado a tu vida técnicas de relajación, métodos de respiración que aquietan la mente, aquellos que te han acompañado en tus paseos sin prisas por las veredas de los bosques o a la orilla de los ríos, quienes te han comunicado la virtud admirable de la paciencia, y los que te han dicho cuando estabas preocupado que nunca pasa nada, ellos son también heraldos de este arquetipo.
Los que te han ayudado a que tu sabiduría aumentara al mismo ritmo que tus preocupaciones disminuían, quienes al fracasar en alguna faceta de tu vida, o al padecer la amarga experiencia de la desilusión, te han dado coraje y fe para intentarlo de nuevo “otro día”, son igualmente, maestros emisarios de este arquetipo.
EN TI
El arquetipo de El Mundo hará que trates de sacar en cada momento lo mejor de ti y lo mejor de ti surge cuando actúas con corrección. Este arcano se relaciona con la ancianidad, la época en la que puede hacerse un balance de cómo se ha aprovechado la excepcional oportunidad que supone vivir. Más allá de los juicios religiosos que dependen de la fe de devotos y creyentes, está el juicio que tarde o temprano cada uno se hace a si mismo, un juicio inapelable que puede llenar el corazón de gozo para aceptar el paso inevitable de la muerte o bien de angustia y tristeza al descubrir que ese trozo de eternidad que es una vida, se ha dilapidado en luchas absurdas, en egoísmos implacables, en desprecio a las necesidades de los demás.
Actuar como si se dispusiera de todo el tiempo del mundo, para dedicarlo a hacer cada cosa que debe hacerse, con exquisita corrección, es comprender la esencia del último arquetipo del Tarot, en el que el danzante cósmico, que baila dichoso la danza de la existencia, nace cada instante, a un nuevo, dichoso e inagotable presente.