Fisiognomía
Última actualización 01/03/2006@00:00:00 GMT+1
Su ángulo de apertura, su anchura y profundidad nos orientan sobre los recursos de energía instintiva.
La mandíbula es el soporte natural del mentón, pero mientras que este refleja la capacidad de acción en el plano físico, la mandíbula informa sobre la fuerza y energía que el individuo es capaz de desarrollar. Ambos son, por tanto, indisociables y deben estudiarse juntos. Por ello, para completar el análisis, la próxima lección se dedicará al mentón.
Recordemos que la zona inferior del rostro abarca el maxilar inferior y está modelada por los músculos masticadores (maseteros), la boca y el mentón. Esta zona se relaciona con los instintos básicos: nutrición, reproducción y actividad física. En los varones crece en la pubertad al aumentar la testosterona. De ahí que los mentones más grandes sugieran mayor presencia de esta hormona y hagan parecer al hombre más atractivo.
Ángulo mandibular
La profundidad depende de la relación entre la anchura de la mandíbula y el ángulo que ocupa con el espacio hasta la oreja. Según sea la abertura del ángulo maxilar, así se manifestará la energía instintiva.
Normal: Si la mandíbula abarca de 80º a 90º la vitalidad es normal. Hay buena energía, capacidad de iniciativa y de decisión. En las mujeres, este ángulo suele ser menos profundo que en el hombre, además de estar más redondeado, casi formando una línea curva. Tal configuración puede reflejar debilidad en la toma de decisiones y repercute en la capacidad de acción. Las mujeres acogedoras, cálidas y maternales tienen una mandíbula así, mientras que aquellas que son más combativas y optan por elegir profesiones que implican fuerte actividad física o gran energía realizadora tienen frecuentemente una mandíbula en escuadra.
Profunda: Se considera así cuando la oreja está colocada muy lejos del mentón. Cuanto más profunda sea la mandíbula, mayor será la resistencia en la acción. Se trata de un signo de reflexión, de mesura, especialmente si la mandíbula es además ancha y angulosa. En cambio, si esta mandíbula profunda es estrecha o redondeada, hay fragilidad nerviosa.
Anchura
Además del ángulo de apertura, en la mandíbula hay que analizar su anchura y modelado.
Ancha:
Refleja fuerza y resistencia física. Las personas con mandíbula ancha se fatigan menos que las de mandíbula estrecha, encajan mejor los golpes, son más estables, más constantes y perseverantes que las personas de mandíbula estrecha.
En líneas generales las prerrogativas de la mandíbula ancha son la pujanza de los instintos, el vigor realizador, la energía personal y el sentido práctico.
Estrecha:
La debilidad de los instintos, la falta de realizaciones, la timidez o el nerviosismo febril, una falta de sentido práctico, están ligados con frecuencia a una mandíbula estrecha.
Modelado
Musculoso:
Un modelado musculoso en una mandíbula ancha, angulosa, es signo de gran fortaleza física, riqueza sensorial, espíritu práctico, habilidad técnica en la acción realizadora.
Descarnado:
Es señal de astenia, fatiga, falta de energía.
Adiposo:
Si las carnes son blandas, fláccidas y espesas es señal de temperamento linfático, lento, muelle.
PERSONAJES
HILLARY CLINTON:
Su mandíbula ancha y el mentón prominente muestran ambición, confianza en sí misma y espíritu combativo. Sus metas se sitúan en el plano de la realización material y el éxito social. Le gusta controlar cuanto hace y tiene tendencia a ser autoritaria. Le resulta difícil mantenerse en segundo plano. Como la zona superior de su rostro presenta fuerte predominio cerebral (frente alta, bien desarrollada, y ojos profundos y reflexivos) su espíritu luchador acompañará la necesidad de imponer su visión o crear un sistema.
TOM HANKS:
En la aparente “falta de presencia” de este actor tiene algo que ver la estrechez de su mandíbula. Nunca resulta agresivo, ni siquiera cuando se muestra firme o pretende ser enérgico o mostrarse competitivo. Su mentón pequeño le resta autoridad y favorece su aire de timidez, incluso blandura. Paradójicamente, tales rasgos son los que le hacen “destacar” en tantos papeles de perdedor.
RECUADRO
TOMÁS MANN Y JULIO VERNE
Una mandíbula alta pero estrecha mostrará más el interés en las cosas del instinto que en su realización concreta. Iniciará la acción pero no la terminará.
En cambio, una mandíbula ancha pero de altura débil indica que hay buena fuerza instintiva y actividad, pero es probable que esta se sublime en beneficio de la vida afectiva y de la vida intelectual si las zonas media y superior del rostro tienen una altura más grande. Tal fue el caso del escritor Tomás Mann: su mandíbula, sin ser deficiente, estaba menos desarrollada que las dos zonas superiores. De ello se deduce una fuerte emotividad, que se expresa difícilmente en el plano social y que tendía a transferirse a la zona de expansión, la del pensamiento imaginativo.
Otro escritor profundamente imaginativo como Julio Verne, tenía la mandíbula pesada, con un ángulo bien marcado, el mentón recto, pero con una curva suave que atenuaba el vigor combativo confiriéndole cierta timidez y dulzura casi femeninas.