Estamos ya en enero, el mes más frío del año y, por eso, ahora nos acordamos del oso polar. El tendría calor si tuviera que estar en nuestro país, porque su piel le protege perfectamente hasta temperaturas de 20º bajo cero. Los cachorros del oso polar nacen en pleno invierno, dentro de una cueva que la madre excava en una pila de nieve. Allí quedan protegidos de las bajas temperaturas gracias al calor de la piel materna y de la propia guarida. Los expertos ya han advertido de que el oso polar se encuentra en peligro de extinción en los próximos cien años debido al calentamiento global.