ITALIA: Tarot dorado de Visconti
La primera baraja de inspiración gótica, con 22 cartas pintadas al temple y oro sobre cartón que representaban parte del simbolismo del Tarot, con alegorías a las virtudes teologales y los signos del Zodíaco, se realizó en 1442 por encargo del duque de Milán; Filippo María Visconti. Sin embargo, el más conocido y popular Tarot de Visconti, llamado Tarot de Visconti-Sforza, no apareció hasta una generación posterior, cuando Bianca María Visconti -hija de Filippo- casada con Francesco-Sforza, encargan al artesano Bonifacio Bembo, algunos juegos de tarots ilustrados en oro, cuyas imágenes y símbolos estaban bastante más ajustados a los arcanos tradicionales. El resultado fueron unos tarots de extraordinaria belleza, utilizados la mayoría como presentes diplomáticos que fueron apreciados como obras de arte de valor y prestigio. Pero además, el halo de misterio que acompañaba a estos juegos de cartas, fomentó la curiosidad general, no tardando en ponerse de moda (con reproducciones más modestas) en los ambientes culturales de la época.
En los arcanos del Tarot Visconti-Sforza, aparecen además del simbolismo tradicional, los emblemas propios de la nueva dinastía Visconti, como sus escudos y distintivos en los arcanos de la Emperatriz y el Emperador, o el retrato del matrimonio Sforza dándose la mano en el arcano de los Enamorados. También se dice que el arcano de la Sacerdotisa (Papisa), reproduce la imagen de una antepasada suya; Manfreda Visconti, que propagó ideas religiosas consideradas herejes en la época, y acabó siendo quemada viva en el año 1300. Asimismo este tarot tiene la particularidad de que el arcano del Carro va conducido por una mujer en vez de por un hombre.
Actualmente, los originales de este singular Tarot están repartidos entre la Academia Carrara de Bérgamo y la Pierpont Morgan Library de Nueva York.
FRANCIA: El Tarot de Marsella
La influencia de los tarots italianos en Francia durante el siglo XVI fue determinante, sobre todo en la corte de la reina Catalina de Medicis, donde su práctica llegó a convertirse en una afición de prestigio que a su vez, favoreció la existencia de otros tarots más modestos que se divulgaron con rapidez, y aunque al principio estos tarots fueron utilizados como simples juegos de cartas, pronto fueron adquiriendo valores relacionados con la adivinación. De hecho, el estilo y algunas imágenes concretas de los arcanos del llamado, más tarde, Tarot de Marsella, procedían de estos primeros tarots. Sin embargo, el verdadero resurgimiento de los tarots en Francia, no llegó hasta bien entrado el siglo XVIII, con el auge del esoterismo y la masonería. Numerosos intelectuales, eruditos y ocultistas se volcaron en el estudio de las antiguas tradiciones paganas y religiosas, con el propósito de desvelar misterios y recuperar antiguos conocimientos, entre ellos, el origen y las virtudes adivinatorias del Tarot.
Uno de estos eruditos fue el también escritor y ocultista Antoine Court de Gebelín (1725-1784) que difundió la hipótesis del origen egipcio del Tarot y su posterior vinculación con el alfabeto hebreo.
Otra figura controvertida que, basándose en la obra de Gebelin, llegó a convertirse en el cartomante más popular de Francia, fue el parisino Jean-Baptiste Alliette, un comerciante que bajo el seudónimo de Etteilla (su apellido al revés), publicó varios cuadernillos y sus propias cartas, adquiriendo tanta popularidad que fue conocido con el sobrenombre de “el adivino del siglo”, a pesar de que muchos de sus coetáneos le tacharan de charlatán.
El Tarot de MarsellaEste conocido modelo de tarot considerado como el más clásico entre los clásicos, no alcanzó su forma definitiva hasta 1760, cuando el maestro Nicolás Conver, lo unificó a partir de los mazos ya existentes que procedían de distintas escuelas y regiones. El Tarot al que el artesano bautizó con el nombre de su ciudad -Marsella-, fue el primero que se pudo reproducir industrialmente por el método de la estampación a partir de moldes de madera (xilografía).
Entre las curiosidades de este Tarot, cabe destacar las miradas e inclinación de cabeza de las figuras de sus arcanos, ya que la mirada hacia la izquierda (desde la posición del consultante) representa la vinculación con el pasado y la sabiduría que aporta la experiencia. La mirada hacia la de derecha representa las expectativas de futuro, y los personajes que miran de frente o cruzan sus miradas, representan el presente. Vinculados con el pasado destacan los arcanos de El Mago, La Papisa, El Emperador, El Ermitaño, La Templanza, La Estrella, La Luna y El Mundo. Relacionados con el futuro los arcanos de La Emperatriz, El Papa, La Fuerza, La Muerte y El Loco. Y en conexión con el presente, los arcanos de La Justicia, El Colgado, El Diablo, El Sol y El Juicio. Además, las miradas establecen una relación de armonía o desacuerdo entre los diferentes arcanos. Así, si en un mismo tiraje aparecen juntos el Ermitaño y la Emperatriz, hablará de desconexión entre la siembra del pasado y las expectativas de frutos futuros. Sin embargo, si el orden de los arcanos se invierte, apareciendo primero la Emperatriz y después El Ermitaño, la interpretación será más positiva y alentadora ya que pasado y futuro se miran y estarán en una misma línea armónica
INGLATERRA Y CENTROEUROPA: El Tarot de Rider-Waite
Durante los siglos XVIII y XIX, el auge de las sectas esotéricas, el ocultismo, la masonería, las corrientes filosóficas y las prácticas de cábala y el tarot, se extendieron por Francia y el centro de Europa, llegando también con fuerza al mundo anglosajón. En Inglaterra uno de los primeros que destacó en estas materias, fue el londinense Samuel Liddell Mathers (1854-1918), cofundador de una de las ramas de la famosa hermandad ocultista conocida como la Golden Dawn. Entre otros trabajos, Mathers realizó la traducción del libro de Christian Rosenroth, “La Cábala Desvelada” y la traducción del grimorio; “Las Clavículas de Salomón”. Asimismo, publicó el primer manual inglés sobre cartomancia y tarot.
Otro miembro de la Golden Dawn creador de su propio tarot fue el polémico Aleister Crowley (1875-1946), en colaboración con la pintora Frieda Harris. Las imágenes del Tarot de Crowley llamado en origen Book of Thoth Tarot, tienen gran valor artístico, pero se alejan del tarot tradicional al mezclar símbolos de cábala, alquimia y astrología con filosofías orientales y reminiscencias de antiguos mitos y religiones.
Por otra parte, el suizo Oswald Wirth (1860-1943) otro gran erudito de finales del siglo XIX, también alquimista, astrólogo, sanador y maestro masón, publicó en 1889 un libro titulado “Los 22 Arcanos del Tarot Cabalístico”, junto a un juego de cartas dibujado por el mismo, que tuvo en una primera edición 350 ejemplares.
El Tarot de Rider-Waite
Editado en 1911, este tarot se ha convertido en el modelo básico de la cartomancia moderna, llegando a ser el más vendido y utilizado hasta el momento, Asimismo, ha servido como modelo de inspiración para otros tarots de gran difusión como el llamado Tarot Universal, obra del grabador italiano Roberto de Angelis. Pero, volviendo al tarot Rider-Waite, bien puede decirse que fue el fruto del largo e intenso camino de iniciación de Arthur Edward Waite (1875-1942), precoz escritor de narraciones fantásticas, poesía y apasionados artículos sobre la fe católica, hasta que a sus 21 años y por azares del destino, leyó un periódico editado por un grupo espiritista, cuyo contenido despertó en él dos nuevas pasiones; el esoterismo y la mediumnidad. Waite comenzó a frecuentar los ambientes espiritistas y teosóficos de la sociedad londinense, iniciándose en el estudio de la alquimia y alta magia, donde alcanzó cierta notoriedad, por lo que pronto fue contactado por la Hermetic Orden of the Golden Dawn para entrar a formar parte de la misma, y Waite aceptó. Uno de sus cometidos dentro de la Orden fue la creación de un tarot personal aplicando todos sus conocimientos, y así comenzó la gestación de este Tarot que finalmente, veinte años después, fue editado por la Rider Company, junto al libro The Pictorial Key of Tarot. Posteriormente, cuando la Golden Dawn ya se había escindido, Waite fundó una nueva rama de la Fraternidad Rosacruz, donde continuó con sus investigaciones.
Las ilustraciones del tarot Rider-Waite, fueron realizadas al estilo art noveau de la época, por la ilustradora estadounidense Pamela Coleman Smith, discípula de Waite. Pamela siguiendo las instrucciones de su mentor, se inspiró para los arcanos menores en el Tarot italiano de la familia veneciana Sola-Busca (siglo XV) y para los arcanos mayores en el Tarot de Marsella, además de incluir elementos simbólicos relacionados con la cábala, la alquimia medieval y la filosofía Rosacruz. Pamela logró también, siguiendo indicaciones de Waite, que las imágenes tuviesen por si mismas tal fuerza visual que pudiesen explicar, sin apenas símbolos, lo que representa cada arcano.
Una de las características que diferencia a este Tarot -y al Universal- de otros, es el cambio de numeración entre los arcanos de La Justicia y de La Fuerza, ya que la Fuerza aparece con el número VIII en lugar del XI, y La Justicia con el número XI en lugar del VIII.
Diferencias entre los arcanos mayores del Rider Waite y el Tarot de Marsella
Ambos tarots pueden considerarse clásicos y ambos mantienen el mismo simbolismo tradicional en sus arcanos mayores, salvo en tres de ellos: Los Enamorados, La Muerte y el Sol, donde si existe alguna variación de imagen, aunque esto no incida en lo esencial de su significado. Solamente hay una discrepancia entre ambos taros que si merece especial mención. Se trata de un intercambio en el orden numérico, entre los arcanos de La Justicia y el de La Fuerza, ya que la Fuerza aparece en Rider Waite con el número VIII en lugar del XI que mantiene en el de Marsella, y viceversa, La Justicia aparece con el número XI en lugar del VIII. Esta variación al parecer fue realizada en su momento para ajustarse al orden astrológico de los signos de Leo (asociado simbólicamente con la Fuerza) y de Libra (simbólicamente asociado con la Justicia).
ESPAÑA: El Gran Tarot Esotérico
En la última década del siglo XIX, el esoterismo ocultista y la tradición hermética habían arraigado con fuerza en toda Europa, formando parte de las tendencias intelectuales más elitistas y respetadas. Se escribía sobre cábala, alquimia, experiencias espiritistas, doctrinas teosóficas y adivinación. Y esta fiebre por saber y descubrir los misterios ocultos de antiguas tradiciones y establecer contacto con los espíritus, también llegó a España, en dos vertientes diferenciadas; una culta y erudita y otra más popular. La primera se dio gracias a la difusión de la revista Sophia editada en Barcelona, que contó con el apoyo de un selecto grupo de colaboradores, entre ellos, Ramón del Valle-Inclán. Y la segunda se dio paralelamente con el auge de la cartomancia, en especial el Tarot que, con clara influencia de los cartomantes y cabalistas franceses, fue suscitando cada vez más interés.
La primera baraja publicada en España que se conoce data de 1900. Su edición, modesta en cuanto a impresión y calidad de papel, es sin embargo meritoria por su contenido que combina en las imágenes de los 22 arcanos, las letras hebraicas y numerosos símbolos egipcios y alquímicos. Este tarot anónimo que se conserva bajo el nombre de Tarot Esotérico Español, dio lugar posteriormente al Gran tarot Esotérico.
El Gran Tarot EsotéricoLa aportación española al Tarot llegó ya entrado el siglo XX con el Gran Tarot Esotérico, un tarot inspirado en parte en los libros del Papus y su Tarot de los Bohemios, que fue escrito por Maritxu Guler y dibujado por Luis Peña Longa.
Maritxu, dotada de una extraordinaria percepción extrasensorial, nació en Roncal (Navarra) y a lo largo de su vida, consciente de sus facultades, fue desarrollando la capacidad de videncia, precognición y telepatía, mientras a su vez, perfeccionaba conocimientos sobre magia (grimorios), esoterismo y parapsicología. Después, tras haber enviudado, se trasladó a un caserío en la montaña, donde siguió trabajando y llegó a ser conocida como “la bruja buena del monte Ulía”. Fue en aquella etapa, cuando se centró en el estudió de los arcanos del Tarot, a fin de recrear sus imágenes con símbolos y explicaciones que permitieran a cada uno conectar más fácilmente con su potencial interior.
Entre las particularidades del Gran Tarot Esotérico, están los diferentes nombres que reciben algunos de sus arcanos. Por ejemplo: El Mago y la Sacerdotisa, adquieren un carácter más personal bajo el nombre de El Consultante y La Consultante. El arcano V, conocido como El Sumo Sacerdote o El Papa, en este tarot figura como El Maestro, y el arcano VI -Los Enamorados- figura con el nombre de Los Dos Caminos.
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