En julio de 2011 los habitantes de una región de Marruecos, observaron en el cielo una brillante bola de fuego y, momentos después, escucharon dos explosiones. En octubre, se encontraron unas piedras poco usuales recubiertas por corteza negra, brillante en algunas partes. También otras con la corteza más delgada, fragmentada en diferentes sitios, con zonas grisáceas con macrocristales de olivino amarillo y vetas muy finas de cristal negro.
Ahora, un equipo internacional de científicos ha confirmado que estas piedras son fragmentos de un meteorito procedente de Marte, al que se ha bautizado como Tissint. Sus siete kilos de material rocoso le convierten en el más grande que ha llegado hasta ahora a la Tierra, de los cinco que se han hallado originarios del Planeta Rojo. Además, gracias a él se podrán estudiar las condiciones antiguas de Marte, incluso las que hacían falta para la vida.