La nacra, un bivalvo que habita en el Mediterráneo, de aspecto parecido al mejillón y el de mayor tamaño del mundo, sigue los ritmos de la Luna en su comportamiento. Un estudio llevado a cabo durante los dos últimos años por el Instituto de Ecología Litoral en aguas de la reserva marina de Tabarca (Alicante) ha puesto de manifiesto que esta especie se rige por los ciclos lunares, abriéndose en las noches de Luna llena y cerrándose con la fase de nueva.
Esta especie protegida, cuya captura está totalmente prohibida, también varía su comportamiento tras un temporal, cuando el agua está más turbia, buscando aguas más transparentes. Por ello, se la considera un bioindicador del estado de conservación de los ambientes submarinos en los que se encuentra.