La empresa que gestiona las autopistas austriacas, ASFINAG, tiene intención de colocar en los puntos negros de su red viaria una serie de monumentos megalíticos para extraer la energía negativa y reducir los accidentes. Esta idea se remonta a siete años atrás cuando se situaron en un tramo peligroso de una autopista unos monolitos de cuarzo de una tonelada cada uno. En un año, se pasó de registrar seis siniestros graves, a que no sucediera ninguno. Los cristales se colocaron donde señalaron las varillas de un conocido zahorí local, que en su momento aseguró que se situaban ahí concretamente para restaurar las líneas de energía del lugar.
ASFINAG mantuvo en secreto este experimento, porque ellos eran escépticos con los resultados, pero tras comprobar su efectividad, van a repetirlo por otros lugares del país.