Una revisión de la Universidad de Temple sobre varios estudios relacionados con la musicoterapia ha puesto de manifiesto que escuchar unas canciones u otras ayuda en las enfermedades cardiacas. Si se oyen melodías tranquilas y, sobre todo, si el paciente elige su propia música, se notan los efectos calmantes, el pulso se reduce en pulsaciones por minuto y también la presión arterial. Los investigadores aseguraron que si los enfermos seleccionan música que les gusta, con melodías suaves, sin cambios repentinos y armonías predecibles, conseguirán relajarse al escucharla, con los efectos beneficiosos que esto conlleva para el corazón.
En los 23 estudios que se han revisado, los pacientes habían escuchado música con ritmos lentos, aunque en algunos casos, fue un musicoterapeuta el que ayudó en la elección.