Encontrado en la tumba de un escriba
Última actualización 21/05/2009@08:27:40 GMT+1
Los antiguos egipcios creían que tras la muerte, el difunto se enfrentaba a un largo camino hacia el más allá, en el que iba acompañado de los dioses. Para que este tránsito fuera más sencillo, los faraones levantaban sus pirámides y los nobles sus capillas funerarias con ricas decoraciones pictóricas. Esto último es lo que ha encontrado un equipo de arqueólogos españoles del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en la tumba de Djehuty, en la orilla occidental de Luxor, antigua Tebas. Lo que ya ha sido denominado como la “Capilla Sixtina del Antiguo Egipto” es una cámara sepulcral profusamente pintada y decorada en sus techos y paredes, con dibujos y jeroglíficos de colores con diversos pasajes del Libro de los Muertos y tendría unos 3.500 años de antigüedad.
La tumba de Djehuty, un escriba de la faraona Hatshepsut, tiene más de dos metros de altura y unos 20 de profundidad. Las paredes, de las que se conservan dos, están decoradas con inscripciones y escenas en relieve de pasajes del Libro de los Muertos, obra que se creía ayudaba al difunto a superar los obstáculos hacia el más allá y alcanzar la vida eterna. En el centro del techo aparece una imagen de Nut, la diosa de los cielos, con los brazos abiertos para recibir el cuerpo del difunto. Junto a ella, se puede contemplar el capítulo 125 del citado libro conocido como La confesión negativa, donde Djehuty enuncia los pecados que él no ha cometido y del que se le acusa, además de enumerar los órganos de su cuerpo y asignar un dios a cada uno de ellos para su protección.
Este descubrimiento tiene un indudable valor estético, pero también pone de relieve la importancia de Djehuty, pues en esa época sólo decoraban las cámaras sepulcrales los personajes influyentes. Ahora se seguirá excavando en la zona y restaurando este impresionante hallazgo.