En plena selva peruana, en la provincia de Chachapoyas, se ha encontrado el centro arqueológico de La Joya, un complejo de 30 ciudadelas incas y chachapoyas y una serie de enterramientos que datan de los años 1.200 y 1.400 y que hasta el momento habían sido protegidos por los nativos de la zona. Además, este descubrimiento ha despertado el mito de El Dorado, la legendaria ciudad buscada desde hace siglos por aventureros y conquistadores. Esto se debe a que en La Joya hay grandes vetas de oro observables a simple vista, además de las que ya han sido saqueadas.
Los arqueólogos e historiadores que han visitado la zona aseguran que este hallazgo podría se comparable o, quizá superior, a Machu Picchu, por su monumentalidad y magnitud. En él se encuentra La Torrera, una fortaleza de diez hectáreas con edificaciones circulares (chachapoyas) y rectangulares (incas); El Chanchillo, un supuesto cementerio de seis hectáreas y Los Gentiles, posibles centros administrativos u oráculos, donde se cree que se realizaban ritos dedicados al dios del agua.