El mes de julio es el momento de mayor consumo de agua en el jardín, pues es cuando hay que regar con más abundancia. Procura hacerlo a las horas más frescas, muy temprano por la mañana o muy tarde por la noche. Así evitarás el despilfarro por la evaporación que produce el sol. El césped y las plantas expuestas a los rayos solares deben regarse casi a diario. Los árboles, al menos una vez a la semana en profundidad.